Parece que cuando menos lo esperas, nace la luz.
Y mañana hará once meses desde que apareció el resplandor que me ha alumbrado desde aquel día del supuesto fin del mundo.
Ese estado de desorientación, tristeza, melancolía... esa sensación de haber perdido por completo mi punto de referencia ha desaparecido de manera mágica, como él, dejando paso a una actitud más liviana.
Quizás jamás pueda explicar lo que me hace sentir, quizás ya no quiera volver a casa.