Parece que cuando menos lo esperas, nace la luz.
Y mañana hará once meses desde que apareció el resplandor que me ha alumbrado desde aquel día del supuesto fin del mundo.
Ese estado de desorientación, tristeza, melancolía... esa sensación de haber perdido por completo mi punto de referencia ha desaparecido de manera mágica, como él, dejando paso a una actitud más liviana.
Quizás jamás pueda explicar lo que me hace sentir, quizás ya no quiera volver a casa.
Habría deseado un tiempo de "imprevisibles" momentos…
ahora ya no es antes…
ahora ya no es antes…
lunes, 8 de octubre de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
manos, barro, nada..
"Estuvo toda la noche tocándome...sus manos de escultor fueron poco a poco subiendo desde mis pies hasta la nuca.Pasó por todas mis geografías, las conquistó y acto seguido repitió el procedimiento.A cada movimiento de sus yemas me daba cuenta que me estaba moldeando a su gusto, como en realidad quería que fuera.En mi laxitud post coitum me dejé llevar.
Por la mañana,al mirarme al espejo, no me conocía ni la madre que me parió. Medía veinte centímetros más, mis facciones eran ovaladas. Tenía dedos de pianista, ni siquiera respetó el lóbulo de mis orejas,acaso lo que más me gustaba.
Me he tenido que hacer el dni de nuevo.
Por la mañana,al mirarme al espejo, no me conocía ni la madre que me parió. Medía veinte centímetros más, mis facciones eran ovaladas. Tenía dedos de pianista, ni siquiera respetó el lóbulo de mis orejas,acaso lo que más me gustaba.
Me he tenido que hacer el dni de nuevo.
De él, ni rastro."
S.T
martes, 10 de enero de 2012
Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres.
Las guerras tienen una cosa buena, solo UNA.
Nos enseñan con gran crueldad lo que estamos a punto de perder.
La vida misma se muestra como lo que es, un tesoro frágil.
En la guerra la vida es sagrada.
Y sin embargo, ahora, en estos tiempos miserables, la protegemos con cicatería, como el dinero cuando lo metemos en el banco.
Ya no sabemos lo complicado, lo díficil, lo maravilloso que es sobrevivir.
Eso solo se sabe cuando se ha vivido una guerra o cuando uno se ha hecho tan viejo que vuelve a necesitar arriesgarse.
No quiero un guerra, dios me libre, pero sí emociones...
Nos enseñan con gran crueldad lo que estamos a punto de perder.
La vida misma se muestra como lo que es, un tesoro frágil.
En la guerra la vida es sagrada.
Y sin embargo, ahora, en estos tiempos miserables, la protegemos con cicatería, como el dinero cuando lo metemos en el banco.
Ya no sabemos lo complicado, lo díficil, lo maravilloso que es sobrevivir.
Eso solo se sabe cuando se ha vivido una guerra o cuando uno se ha hecho tan viejo que vuelve a necesitar arriesgarse.
No quiero un guerra, dios me libre, pero sí emociones...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)